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Artículo Por: Eduardo Plascencia, texto publicado en Revista Mujeres de Oaxaca, Octubre 2010, con fotos de Diana Plascencia.

Chef Antonio De LibierAntonio nació en Mexicali, Baja California. De carácter amable, sonrisa contagiosa y buena disposición para hacer nuevos amigos, Toño emana alegría por vivir y compartir con todos los que lo rodean. Su carácter cachanilla –tal como se les nombra a los nacidos en aquel terreno bajacaliforniano- se refleja en su facilidad para las bromas, en su forma relajada de ver la vida y en la intensidad para conversar con los amigos. Antonio observa, escucha y comprende todo lo que le rodea. Es un eterno niño dispuesto a aprender y dejarse llevar por el nuevo conocimiento. Su pasión por conocer y por encontrar independencia lo llevaron a buscar fortuna en Estados Unidos, una manera de desarrollo típica para los norteños y cada vez menos extraña para los habitantes del centro y sur de México. Recorrió distintos trabajos hasta que se convirtió en cocinero infaltable en sitios de Boston y California, adquirió experiencia y habilidades para controlar la cocina italiana, china y estadounidense.
Hasta aquí la descripción de Antonio Báez García. A partir de esta línea, la historia de Antonio De Livier.

Toño de LivierPareciera que hablamos de dos personajes distintos. Uno auténtico y otro de personalidad creada resultado del abandono de su nombre . Afortunadamente, los que disfrutan de la compañía de Toño –Tony o Toñito para los más cercanos, y Báez para su esposa Laura- saben que el espíritu aventurero, la afabilidad en su persona y la sonrisa dispuesta nada tienen que ver con un engaño y sí con la autenticidad de un espíritu noble. Por extraño que parezca, su pasión por cocinar y las ocurrencias de sus familiares le hicieron modificar su apelativo. No con el deseo egoísta de dotarse de un nombre inflado, sino por la necesidad de rendir homenaje a quien lo dotó de fuerza para sortear adversidades: su madre, Livier García.

Y las extrañezas siguen. ¿cómo fue que tomó el nombre de pila de su madre para hacerlo suyo y así acompañarse por su entereza durante su carrera?. Tras una exitosa cena, algunos familiares recordaron la forma en que el músico Paco De Lucía había obtenido su nombre, y de ahí se desencadenó la historia. Durante su infancia, el guitarrista español estuvo rodeado de niños homónimos. Para diferenciarlos, todos los se hacían llamar Paco precedido del nombre de la madre: Paco de Martha, Paco de Sofía, Paco de Lucía. Así nació la leyenda del virtuoso, y así nació la del maestro de los sabores norteños: Antonio de Livier.

Cuando cocina, se transforma. Su perspicacia lo hace volverse investigador de sabores, pregunta sobre las técnicas, indaga los ingredientes y sazones empleados, y trata de revelar con sigilo los secretos de los platos más complejos. En Toño, la sabiduría contenida en las manos de cocineras tradicionales o de colegas de oficio está bien resguardada. Dos segundos después de que eliminó el velo de esa compleja receta, ya está pensando la manera en que la traducirá a su cocina, en que la filtrará por su tamiz norteño, en que la colocará en el menú de La Frida en donde todo se vale, todo lo que sea bien hecho.

Chef Mexicano Antonio De LivierEn Toño, se cumple la vieja profecía que afirma la inexistencia de buenos chefs delgados. Su amor por la vida la refleja cocinando y comiendo. Compartiendo con sus amigos o con su esposa. Escuchando música desde su computadora para inspirar su sazón o preparando a sus huéspedes un bocado inesperado, de esos que calman el hambre y alimentan el alma.

Para Toño, Oaxaca es motivo de inspiración. Su participación durante el festival El Saber del Sabor, le confirmaron la complejidad y la distancia que existen entre la cocina norteña y la del sur. En Oaxaca te das cuenta que hay muchos Méxicos contenidos en un solo territorio; en Oaxaca no olvidas que sí existe la magia al cocinar, dice nostálgico.
Su mejor imagen viene cuando mueve el sartén. Cuando por la rapidez de sus movimientos parece que improvisa una nueva danza que termina en plato. Cuando recorre una alacena en busca de un ingrediente que le está llamando para crear un nuevo sabor, una textura innovadora, una experiencia abrumadora.

En la cocina Antonio De LivierOaxaca vio en De Livier la forma en que un hombre con espíritu de niño se convierte en cocinero y cómo el cocinero vuelve a ser niño como resultado de las nuevas experiencias. De Livier vio en Oaxaca la manera de compartir con su amada Laura, de que juntos aprendieran sobre los misterios del sureste y de hacer –siempre juntos- nuevos y mejores amigos.

La cocina de De Livier refleja su espíritu. El paraíso terrenal en el que la exhibe –Los Cabos- es perfecto para su libertad creativa y su esencia revolucionaria. Desde hace tres años, convoca a los mejores cocineros de México a reunirse en el festival llamado Pacific Cooks. Desde allá, hace un llamado para convertir a la gastronomía en la única manera de transformaciones sustanciales. Después de todo, y como dice Toño, Los Cabos también es México, su patria, su terruño.